miércoles, 23 de marzo de 2011

SUBIENDO AL SIGUIENTE ESTADIO ORGANIZATIVO


Quisiera compartir con vosotros las siguientes reflexiones personales a modo de resumen que elaboré después de asistir a una conferencia de Joaquín Gairín (catedrático de pedagogía de la Universidad Autónoma de Barcelona) en el Palacio Europa el pasado día 16 de marzo, en el marco de las XVIII jornadas pedagógicas organizadas por Ikastolen Elkartea:

Dos organizaciones situadas en un mismo contexto, dentro de una misma realidad, pueden ser totalmente distintas. La historia, la manera de relacionarse que tienen las personas dentro de la organización y las inquietudes hacia el cambio (hacia la mejora), entre otros factores, moldean la idiosincrasia de una colectividad, comunidad educativa en nuestro caso, y proporcionan al proceso constructivo continuo de las organizaciones, a su desarrollo en definitiva, una identidad propia.

Desde una perspectiva analítica, el grado de desarrollo de las organizaciones educativas se puede clasificar en cuatro fases distintas:

Fase 1: Organización soporte; LA ORGANIZACIÓN COMO MARCO / ESTRUCTURA DEL PROGRAMA DE INTERVENCIÓN.

En una primera fase inicial, de base, la organización se limita a proporcionar a la comunidad educativa la INFRAESTRUCTURA necesaria para que pueda desarrollar la actividad docente y administrativa como estime oportuno. Funciona exclusivamente como soporte. Proporciona elementos tangibles (pizarras electrónicas, proyectores, ordenadores) y asigna recursos humanos a determinadas aulas, talleres y laboratorios. El objetivo es cumplir con una serie de estándares previamente definidos. Los docentes poseen autonomía plena para desarrollar su actividad docente y la ejercen, en numerosos casos, sin ningún tipo de coordinación entre ellos. No hay una idea definida de colectivo, no se intercambian impresiones, no hay valores compartidos ni un camino definido para que sea recorrido y (en consecuencia) se cometen contradicciones. Esta comunidad educativa no es más que un grupo de personas que comparte un determinado espacio material común en un momento concreto.

Fase 2: Agente educativo; LA ORGANIZACIÓN COMO CONTEXTO/TEXTO DEL PROGRAMA DE ACTUACIÓN.

Para que una organización educativa dé el salto desde la fase primera a la segunda, debe adoptar una actitud proactiva y dinámica. Tiene que haber una toma de conciencia colectiva / se tiene que dar un mínimo consenso / se tiene que llegar a la conclusión de que el proceso de actuación individualista del docente y de la actividad educativa en general, deben superarse. En esta transición se explicitan una serie de planteamientos organizativos tales como el PROYECTO EDUCATIVO, la identidad de la organización (¿carácter propio?), el proyecto socioeducativo, programas de intervención...etc. Los mencionados planteamientos se hacen públicos y se comunican de forma eficiente en la organización. El mensaje es claro e inequívoco. Las acciones que se desarrollan desde niveles directivos y ejecutivos están coordinadas y tienen los mismos denominadores comunes. Se actúa explicitando una serie de planteamientos organizativos (los expuestos y otros que pueda haber) combinándolos con actuaciones con un carácter más implícito, menos visible, propiciando el encuentro entre iguales, creando espacios para compartir preocupaciones en torno a necesidades con un grado de concreción alto, fomentando así el interés de las personas y creando un contexto adecuado para alcanzar lo redactado en los planteamientos organizativos.

Fase 3: La organización APRENDE.

Progresivamente lo redactado en los planteamientos organizativos va extendiéndose por toda la organización y las personas lo asumen como propio. Se llega a una situación en la cual se realizan acciones que van más allá del trabajo individualista en el aula, se han cambiado las estructuras de funcionamiento interno y se DESARROLLA EL TRABAJO COLECTIVO junto con acciones paralelas y complementarias a éste con la finalidad de aprender y construir, todo ello en el marco de los planteamientos organizativos antes mencionados. Los cambios se han institucionalizado, siendo imprescindible para ello la adopción de MECANISMOS DE AUTOEVALUACIÓN. Esta tercera fase en la cual, además del alineamiento de las personas con el proyecto, éstas mantienen una actitud de aprendizaje/formación continua y dan a su evaluación una considerable relevancia, es alcanzada por muy pocas organizaciones, ya que conviven en las mismas unas tradiciones y costumbres, cultura organizacional en definitiva, difíciles de superar y ante las cuales muchas personas ofrecen una resistencia férrea, más si cabe en el colectivo de los docentes, que pasarían a ser evaluadores evaluados. El desarrollo (y éxito) de una organización está en función del desarrollo de sus personas y de la capacidad que tiene para que éstas introduzcan conductas y procedimientos que mejoran el desempeño de sus cometidos.

Fase 4: La organización GENERA CONOCIMIENTO.

El aprendizaje continuo, la mejora continua, las autoevaluaciones, van construyendo experiencias, hábitos y conocimiento. Una organización que aprende fomenta el aprendizaje de todas las personas que conviven en ella, otorgando, por consiguiente, al aprendizaje, su condición de pilar fundamental en el cual se sustenta toda su actividad. En esta cuarta fase las personas no aprenden, no se forman exclusivamente para la consecución de los objetivos de la organización, sino que también lo hacen para difundir su experiencia y el conocimiento acumulado (innovación abierta).Para que el centro sea realmente MOTOR del desarrollo de su contexto más cercano, ello implica el mantenimiento de una relación directa y cercana con otros agentes que también pertenecen u operan en ese contexto y ello se puede materializar participando de manera activa en diversos foros y jornadas en las cuales se intercambian experiencias e impresiones sobre temas relevantes y de calado para la sociedad a la cual sirven. En estos encuentros, la organización es MUY TENIDA EN CUENTA ya que dispone de muchas experiencias acumuladas y numerosos hábitos adquiridos donde la reflexión profunda, la perspectiva crítica, el reconocimiento de la obligatoriedad de la autoevaluación, el contraste de opiniones y puntos de vista distintos, la asertividad, el enfoque a medio-largo plazo, la empatía y la apertura hacia el exterior para difundir y complementar conocimiento mediante sinergias han jugado un papel protagonista.

Manos a la obra.

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